El Liceo Digital


          Q U Í M I C A

LOS DESECHOS Y SU RECICLAJE.


Utilicen este selector para ir a cada tema y volver al principio.
Concepto | Los desechos urbanos | Disposición de los desechos. | Clasificación en origen Reutilización de materiales | Reciclaje de materia orgánica |Reciclaje de papel y cartón
Los materiales y envases plásticos | Metales y envases metálicos | El vidrio y su reciclaje
Los residuos peligrosos | Actividad práctica: reciclaje de papel.

RECONOCIMIENTO ESPECIAL
El contenido de este tema ha sido editado en base a una excelente monografía enviada por correo electrónico a El Liceo Digital, de que son autoras Rosy, Soledad, Verónica y Victoria; alumnas del Liceo Nº 9 de Montevideo. A ellas es debido el reconocimiento de todos.


CONCEPTO.

Hace más de 200 años el químico francés Lavoisier (pron.: Lavuasié), enunció su célebre principio de conservación de la materia:
En la naturaleza nada se crea ni nada se destruye, todo se transforma.

Ciertamente, la aplicación de ese principio al proceso por el cual ha de operarse la transformación de los componentes que integran los materiales que son desechados - lo que habitualmente se ha dado en denominar “basura” - tiene aspectos muy especiales; teniendo en cuenta las cantidades de esos materiales y especialmente las sustancias que los componen.

En algunos casos, los materiales que se desechan se transforman rapidamente en otros componentes químicos o físicos; pero en otros ese proceso es sumamente lento y puede producir efectos indeseables, lo que hace que sea mucho más conveniente su recuperación y nueva utilización.

Éstos son los tiempos que requieren para descomponerse, algunas de las sustancias más comunmente presentes en los materiales de desecho, cuando se encuentran depositados en la tierra:

    • Papel de diario - 1 mes

    • Trozos de telas - 4 meses

    • Trozos de madera - 4 años

    • Tapas corona de bebidas gaseosas - 5 años.

    • Envases de aluminio - 500 años.

    • Envases de plástico - 500 años.

    • Vidrios - 3000 años.

Ir al principio


LOS DESECHOS URBANOS.

En la civilización actual, las comunidades humanas - especialmente las urbanas - producen un creciente volumen de materiales que son desechados, por diversas razones.

Tradicionalmente, el volumen principal de desechos “secos” - de los que no se dispone por medio de los sistemas de cañerías de saneamiento - estaba integrado por sustancias orgánicas de fácil descomposición; especialmente de origen vegetal o animal.

En la actualidad, la gran variedad de artículos de consumo determina que un factor muy importante en la composición de los desechos esté constituído por los envases de diverso tipo y por materiales altamente resistentes a la degradación espontánea.

Al mismo tiempo, paulatinamiente han ido adquiriendo importancia desechos de otro tipo, tales como objetos y aparatos que son desechados por resultar antieconómica su reparación, por haber perdido todo valor de reventa en razón de su obsolecencia técnica, porque por su bajo precio están concebidos para “usar y tirar”, y otros factores similares. Todo ello ha contribuído a incrementar el volumen y la variedad de los elementos que son desechados y plantean la necesidad de su tratamiento y disposición final.

En días de lluvia, por ejemplo, es ya bastante frecuente que se vean tirados en las calles paraguas que se han roto y ya no valen el precio de su reparación. Del mismo modo - especialmente en las tolvas (llamadas usualmente “volquetas”) que se depositan en la calle para recoger materiales de demolición - pueden verse muebles viejos, aparatos domésticos, televisores y hasta partes de computadoras. De vez en cuando, hasta empiezan a verse automóviles abandonados, que de hecho han perdido todo valor para sus dueños.

Pero también, entre los residuos domiciliarios que cada noche o cada mañana son dejados en las puertas de las casas para que sean recogidos por los servicios municipales, suelen aparecer componentes integrados por elementos no orgánicos ni de fácil descomposición natural, generalmente materiales metálicos o sintéticos, a veces tóxicos o peligrosos incluso para quienes deben manipularlos durante su recogida.

Desde el punto de vista económico, la disposición indiscriminada y descuidada de los desechos no solamente genera un costo importante en la gestión de los servicios municipales que deben recogerlos y proceder de alguna manera a su concentración y neutralización. En muchos casos, los materiales que son así desechados podrían volver a ser aprovechados en vez de solamente tratar de destruirlos o abandonarlos; con lo cual sería posible rescatar su valor y además evitar los efectos perniciosos que tales sustancias pueden producir al alterar el equilibrio ecológico en función de sus altas concentraciones.

A pesar de que para buena parte de las personas que viven en las ciudades el “problema de la basura” se resuelve cuando cada día proceden a cerrar las bolsas que contienen los desechos y a depositarlas en la puerta de sus casas; la disposición de la gran cantidad de desechos en general (tanto los originados en los hogares como producidos por todo tipo de actividades humanas), que se produce diariamente, es uno de los principales problemas urbanos de todo el mundo moderno.

El siguiente cuadro ilustra las cantidades de materiales de desecho que se producen a diario en algunas ciudades:

                                CIUDAD          KILOS ANUALES/PERSONA

    •         Medellín                           197
    •         Montevideo                      220
    •         San Pablo                          234
    •         Buenos Aires                    279

Algunas cifras de la ciudad de Montevideo.

    • 1 - Un hogar medio genera alrededor de dos cubos de basura a la semana y aproximadamente dos toneladas anuales de desperdicios.
    • 2 - El servicio municipal de barrido de la calles, recoge diariamente unas 325 toneladas provenientes de basurales que surgen en ellas.
    • 3 - Todos los días se recogen 33 toneladas del resultado de las podas que los vecinos de algunos barrios hacen en sus jardines y dejan en la calle.
    • 4 - Las llamadas “ferias vecinales” producen diariamente un promedio de 16 toneladas de desechos, especialmente vegetales.
    • 5 - Los barrenderos de las calles recogen unas 50 toneladas por día.
    • 6 - De los basurales endémicos se recogen más de 100 toneladas diarias.
    • 7 - Diariamente se generan unas 20 toneladas de residuos hospitalarios.

Ir al principio


DISPOSICIÓN DE LOS DESECHOS.

En la ciudad de Montevideo, se recogen unas 850 toneladas diarias de “basura”; la cual, en su mayor parte, se deposita en una enorme fosa situada en los límites urbanos, donde se van tapando con sucesivas capas de tierra. La fosa que se está utilizando actualmente, fue iniciada en 1990. Solamente una de las Usinas de disposición de residuos de la ciudad de Montevideo posee un horno incinerador; pero se trata de un aparato fabricado a principios del siglo XX, cuya temperatura no alcanza para descomponer adecuadamente todos los elementos.

El método tradicional de disposición de la basura urbana, que ha sido la incineración, presenta actualmente múltiples inconvenientes. Por una parte, algunos componentes no pueden destruirse por ese método, pero lo más importante es que la combustión de otros puede generar sustancias peligrosas, altamente tóxicas, o muy inconvenientes para la preservación del medio ambiente.

El procedimiento de “enterrar” los residuos tampoco es satisfactorio. En algunos casos, los materiales se degradan, pero se pierden los efectos positivos que podrían obtenerse de su descomposición. En otros - en la actualidad la mayoría - los componentes de los materiales de desecho permanecen sin destruirse espontáneamente durante grandes períodos, con lo cual los “depósitos” se llenan rapidamente y deben cerrarse, pasando a utilizar otros. Es posible que, con el tiempo, los lugares donde se encuentran ubicados terminen siendo utilizados para extender las urbanizaciones, haciendo que ellas queden construídas sobre terrenos no solamente inseguros, sino probablemente peligrosos desde el punto de vista higiénico. La generación de elementos tóxicos en estos depósitos puede dar lugar a su filtración hacia las aguas freáticas o subterráneas, produciendo su contaminación.

En algunas ciudades los residuos son transportados en grandes barcazas y arrojados al mar; lo cual tiene potencialmente los mismos efectos nocivos respecto del equilibrio ecológico. Además, por razones de costos, esos depósitos submarinos suelen estar relativamente cerca de las propias ciudades, lo que agrava los peligros a mediano o largo plazo.

El incremento de los desechos es una consecuencia del progreso económico y el consiguiente mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones - sobre todo en las zonas urbanas - que habilita la disponibilidad de muchos bienes de consumo inmediato y duradero; aunque genere esa creciente cantidad de materiales de desecho. Al mismo tiempo, algunos cambios introducidos en la tecnología - especialmente en materia de envases - si por una parte mejoran la productividad y hacen más accesibles los productos, por otra parte suscitan nuevos problemas en cuanto a la disposición de los residuos.

No parece razonable, entonces, adoptar una actitud reactiva frente al problema de los desechos generados por la civilización moderna, convirtiendo en objeto de estigma o desdén la disponibilidad de una mejor calidad de vida, respecto de la cual debe aspirarse, sí, a su más amplia difusión y generalización; o pretendiendo adjudicar a determinados factores o entidades una supuesta responsabilidad por el deterioro del medio ambiente.

La explotación de los recursos naturales y también el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevos productos, está llevando a la civilización humana a una de sus más prósperas épocas históricas; y permitiendo no solamente que cada vez más los individuos integrantes de las sociedades dispongan de un suministro de bienes y servicios capaces de atender plenamente sus necesidades materiales - incluyendo el estado de salud, la lucha contra las enfermedades y la prolongación de la vida - sino también a la disposición de un creciente grado de comunicabilidad, desarrollo cultural, disponibilidad de tiempo libre y otros elementos, que en sí mismos son altamente valorables.

En realidad, en todos los tiempos han existido actividades contaminantes del medio ambiente, no solamente las humanas. No es racional, por lo tanto, cuestionar el progreso técnico y económico en base a que la producción de ciertos elementos consuma recursos o genere elementos contaminantes. En todo caso, si lo que ha ocurrido en el mundo es una gran aumento de las actividades humanas, ello es consecuencia del enorme crecimiento de la población humana y su casi total dispersión en todos los territorios del planeta; lo que constituye un fenómeno histórico que debe analizarse objetivamente, sin que sea pasible de valoraciones éticas o menos aún, ideológicas.

Precisamente, ha de ser a través de la inteligencia que constituye el atributo especial del género humano, que con la comprensión adecuada y realista de las circunstancias que lo rodean, deberá conducir a que principalmente en forma individual y también a través de los sistemas sociales de autoridad, estos asuntos sean adecuadamente abordados; utilizando para ello asimismo, los medios que provee el conocimiento científico y sus aplicaciones tecnológicas.

La cuestión de la adecuada disposición de los desechos, por lo tanto - al igual que sucede con otros problemas de las sociedades modernas - no consiste en postular el retroceso hacia el pasado, o la prescindencia de los productos desarrollados por la ciencia y la tecnología para el bienestar de las sociedades; lo cual, por otra parte, constituiría una tonta utopía.

Ir al principio


Ir al principio

LA CLASIFICACIÓN EN ORIGEN

La forma más adecuada y productiva que se ha encontrado para afrontar el tema del tratamiento de los desechos, es el llamado método de las tres erres:

Recuperar - Reciclar - Reutilizar.

Pero toda posibilidad de procesar adecuadamente los desechos, tiene un presupuesto ineludible: su clasificación. Por otro lado, la forma más racional y económica de clasificar los residuos, es realizar esa clasificación en su propio lugar de origen, especialmente en los propios hogares.

El logro de tal objetivo, es esencialmente una cuestión de educación. Paulatinamente, se vienen realizando algunos progresos en esta materia, aunque todavía estamos lejos de alcanzar un nivel aceptable.

En las ciudades suizas, hace ya años que se colocan en las esquinas unos “colectores de vidrio”, en los que los habitantes depositan todos los desechos de vidrio - especialmente las botellas - clasificándolos en distintos receptáculos según sean vidrio blanco, marrón o verde. Y además, en los mismos contenedores existen receptáculos para depositar las tapas de metal, y por separado las tapas de plástico de esas botellas y frascos. Y es frecuente ver a las amas de casa seleccionando cuidadosamente los elementos a colocar en cada sitio.

En Montevideo, hasta hace algún tiempo, existían lugares de fácil y frecuente acceso para el público, para depositar las pilas eléctricas agotadas, separando las de carbón de las de mercurio y litio; pero lamentablemente, esa práctica ha sido abandonada a pesar de que se trata de uno de los elementos más peligrosos de los que componen la “basura”.

Una adecuada clasificación en el origen, y una ulterior disposición de los materiales de desecho de acuerdo a su naturaleza, permitiría no solamente lograr un alto grado de reciclado de esos materiales con la consiguiente ventaja económica; sino también reducir los verdaderos restos domiciliarios, aliviando así los costos de los servicios de recolección y permitiendo también su mejor aprovechamiento y disposición.

Pero si todos los residuos son vertidos en un solo lugar, se mezclan los elementos orgánicos e inorgánicos, los recuperables con los no recuperables, transformando genéricamente en “basura” lo que realmente no lo es, se incrementa tanto en peso como en volumen lo que debe ser recogido; y todo ello finalmente es enterrado sin aprovechar su potencial económico o energético, y sin tomar en consideración adecuadamente sus distintos índices de peligrosidad para las personas y para el medio ambiente.

En el mes de Marzo de 2000, una Conferencia de los Ministros Europeos de Medio Ambiente acordó reducir los desechos urbanos, tomando como año base las toneladas de residuos generadas en el año 1995, fijándose el objetivo de que se reduzcan al 75% como mínimo en el año 2006, al 50% en el 2009, y al 35% en el año 2016.

Ir al principio


REUTILIZACIÓN DE MATERIALES.

La clasificación y recuperación de materiales implica diversas opciones muchas veces complementarias como lo son reusar, reciclar, reparar.

El reciclaje es el proceso, simple o complejo, a que son sometidos los materiales o productos de desecho, para ser reincorporados a un ciclo de elaboración de nuevos productos consumo, ya sea del mismo tipo por el que fue generado u otro diferente.

En términos de absoluta precisión podría considerarse el reciclaje puro solamente cuando el producto material se reincorpora a su ciclo natural y primitivo. Sin embargo, dado lo restrictivo de esta acepción también se define el reciclado como la transformación de los residuos de envases y otros elementos, mediante un proceso de producción tanto sea para su fin inicial como para otros fines, incluyendo el compostaje y la biometanización.

La clasificación inicial en los mismos puntos de origen, complementada con la ulterior concentración y procesamiento adecuado a cada tipo de desechos, constituye una alternativa viable al actual “problema de la basura”.

Algunas autoridades municipales de Argentina y Brasil - por citar ejemplos cercanos - han comenzado ha invertir parte del gasto asignado a la recolección de basura domiciliaria, en proyectos de recuperación de materiales mediante un sistema de recolección diferenciada, clasificación en centros de acopio y procesamiento de desechos.

En nuestro país existen algunas limitadas experiencias de clasificación en origen y recolección selectiva de la basura domiciliaria, tanto en Montevideo como en pequeñas ciudades del interior.

Si bien se analiza, no sería demasiado difícil instrumentarla. Si eso se lograra, aunque fuera paulatinamente, los desechos que actualmente se desperdician y generan focos de peligro sanitario y ecológico, podrían utilizarse de muchas maneras:

  • Los restos de alimentos que constituyen materia orgánica de origen vegetal y animal, así como todos los restos de podas de jardines y plantas son naturalmente convertibles en abono orgánico, y tierra para sembradíos, jardinería, etc. Los elementos de origen animal pueden ser utilizables como fuentes de proteínas para incorporar en la producción de raciones para ganado, aves, etc.

  • Los materiales plásticos son en muchos casos reutilizables por fusión: mediante el reciclaje es posible hacer bolsas, bancos, juegos para parques, postes, para campo, baldes, baldosas, balizas, útiles escolares, láminas para carpetas o tarjetas, cerdas para diversos cepillos y muchos otros.

  • Los envases y otros restos de vidrio también pueden reutilizarse en la fundición. En muchos casos, la producción de vidrio nuevo utiliza un cierto porcentaje de “chatarra”.

  • Los envases “tetrabrick” y en general todos los que son de cartón son recuperables como fuente de celulosa para la nueva fabricación de papeles y cartones. Lo mismo ocurre con otros elementos que contienen abundancia de celulosa, como pañales desechables, restos de embalajes, diarios, revistas, papel de computadoras, archivos, etc.

  • Los elementos de madera que no sean utilizables como tal para nuevos usos, pueden destinarse a fabricación de aglomerados laminados, para fabricación de muebles y otros enseres.

  • Todos los elementos de metal, ya sean las “latas” de aluminio o de hojalata, muebles, artefactos, grifería, etc. son casi totalmente recuperables mediante la fundición o aleación.

  • Los productos textiles, telas, ropas o elementos de adorno, pueden utilizarse en la fabricación de fieltros, filtros, trapos de limpieza, camineros, etc.

  • Los escombros de construcción y demolición proveen elementos para relleno y nivelación de terrenos, contrapiso de caminos o terraplenes.

  • Ciertos elementos que contienen metales como el mercurio, cadmio, litio, aunque en pequeñas cantidades, deben ser clasificados y dispuestos como desechos de tratamiento especial, por su alto poder contaminante aún en pequeñas dosis. (Una sola pila de estos elementos puede contaminar hasta 600.000 litros de agua).

  • Los neumáticos y baterías de automóvil, pueden ser aptos para la recuperación de partes importantes de sus componentes.

Para comenzar a recuperar desechos limpios y clasificados según características homogéneas, debe partirse de diferenciar los lugares en que se originan cada uno de ellos. Así es posible distinguir los desechos domiciliarios, de industrias, de centros de salud, de la vía pública, de comercios mayoristas y distribuidores, de oficinas, de centros de espectáculos, etc.

Ir al principio


RECICLAJE DE MATERIA ORGÁNICA

Gran parte de la basura doméstica consiste en desechos orgánicos. Son los restos de verduras, frutas, hojas de té, yerba mate, borra de café, restos de comida, entre otros. Son los que se degradan más rápido y contienen un 75 % de líquido, siendo sobre todo los que producen el mal olor.

El 70 % de los residuos son materiales orgánicos que pueden ser transformados en abono para la tierra de cultivos.

La materia orgánica proporciona al suelo energía y carbono para los microorganismos. Éstos, al descomponerla, contribuyen a la formación del humus y de los subproductos de descomposición, factores esenciales de la existencia de una buena estructura compuesta de agregados estables. En consecuencia la materia orgánica tiende a aumentar la porosidad y la aereación del suelo. Contribuye así a elevar el grado de infiltración y la capacidad de absorción del agua de los suelos arenosos. La mineralización libera elementos nutritivos incrementando la fertilidad del suelo.

Se comprende por tanto, cuán peligrosa puede ser la desaparición de los elementos nutrientes de los suelos, por la destrucción causada por el consumo que realiza la vegetación, sin reemplazarla, como consecuencia de un laboreo excesivo o inadecuado, que produce lo que se denomina el agostamiento de los suelos. En efecto, es a su nivel donde se realizan, en los ecosistemas, las últimas etapas del reciclaje de numerosos elementos minerales.

Una incorrecta incorporación del material fresco al suelo puede causar pérdidas en el contenido del material orgánico. Por lo tanto, los métodos para mantener la materia orgánica del suelo han de estar basados en trabajos de investigación, de laboratorio, ensayos en invernaderos y finalmente trabajos de campo o aplicación directa.

El método de Egerszegi o de alfombras de estiércol enterrados a diferentes profundidades dependiendo de las características de los suelos, se ha usado en varios países.

El método de Egerszegi de aplicación de abono de estiércol, consiste en la aplicación profunda del estiércol en forma de capa delgada a diferentes profundidades (45-70 cms.), con un resultado de mejoramiento de sus características, por cuanto:

  • A. Mejora las propiedades físicas del suelo.

  • B. La capa de estiércol cumple también la función de acumular agua local y nutrientes para los cultivos.

  • C. Las raíces que penetran en la capa regeneran permanentemente el material orgánico.

  • D. En condiciones anaeróbicas, la mineralización de la materia orgánica es mejorada.

Una limitante del método, es que requiere en todo caso una tecnología avanzada; aspecto que debe ser tomado en cuenta para los países en desarrollo, por el costo de la maquinaria.

La materia orgánica puede además ser incrementada en el suelo con la incorporación de residuos de cultivos y el abono en verde con la utilización de leguminosas que tienen la finalidad de fijar el nitrógeno atmosférico y así enriquecer al suelo de un elemento nutritivo importante entre las leguminosas fijadoras.

Los subproductos de la agro-industria, como la pulpa de café, la cachaza, el bagazo y otros, tienden también a incrementar la materia orgánica de los suelos, ya sea en aplicación sola o con adición suplementaria de abonos químicos.

Ir al principio


RECICLAJE DE PAPEL Y CARTÓN

El papel es un material en forma de hojas delgadas que se fabrica entretejiendo fibras de celulosa vegetal ligadas por diversos tipos de aglutinantes.

El papel se emplea para la escritura y la impresión, para el embalaje y el empaquetado; y también para numerosos fines especializados que van desde la filtración de precipitados en disoluciones hasta la fabricación de determinados materiales de construcción.

El papel es un material básico para la civilización del siglo XX, y el desarrollo de maquinaria para su producción a gran escala ha sido, en gran medida, responsable del aumento de los niveles de alfabetización y educación en todo el mundo.

El papel es uno de los materiales de mayor consumo en todo el mundo. Gran parte del papel se deriva de la pulpa de árboles y otras fibras vegetales. Cada año la industria de celulosa fabrica papel y cartón de muchos millones de árboles.

Aunque son de fácil reciclaje, y de hecho se reciclan en buena parte, la demanda creciente de papel y cartón obliga a fabricar más y más pasta de celulosa, lo que provoca la tala de millones de árboles. Ello ha llevado al desarrollo de plantaciones de especies de crecimiento rápido como eucalipto o el pino.

En el Uruguay se ha seguido en los últimos decenios una política nacional de fomento de la silvicultura, para el mejor aprovechamiento de tierras poco aptas para otros cultivos; lo cual ha determinado un importante crecimiento de la plantación de bosques artificiales.

Ello ha desarrollado otros aspectos importantes, en especial en lo relativo a la prevención de incendios forestales; y también se ha incrementado constantemente la producción de rolos de exportación destinados a los grandes centros consumidores de pasta de celulosa, lo que ha suscitado la cuestión de mejorar los sistemas de transporte carretero y ferroviario desde las zonas forestadas hacia los puertos de salida en Fray Bentos y Montevideo.

Son innumerables los objetos de consumo que se empaquetan con papel o cartón, de forma que estos materiales representan el 20 % del peso y 1/3 del volumen de la basura. Además, los sobreempaquetados dan lugar a la gran cantidad de envoltorios superfluos elaborados con estos y otros materiales.

El reciclaje del papel sin blanquear es conveniente por muchos conceptos, ya que se economizan grandes cantidades de energía lo que disminuye, al mismo tiempo, la contaminación del agua y el aire. Por otro lado, si bien no todo el papel puede ser reciclado, (los plastificados, los adhesivos, los encerados, los de fax o los autocopiativos no son aptos para su posterior reciclaje) los demás sí lo son y el reciclaje del papel es más sencillo y económico que la fabricación originaria. Además, dentro de las diversas variedades de productos de papel, sobre todo aquellas más rústicas como las que utilizan para confeccionar bolsas y cartones, el uso de papel reciclado es especialmente factible.

Ello ha dado por resultado que el papel sea en la actualidad uno de los materiales con mayor índice de reciclaje. La palabra “reciclado” que describe el estado final de un material que ha sufrido el proceso de reciclaje suele verse bajo un símbolo de un triángulo de flechas verdes, especialmente en algunas bolsas de mano y en envases o sobres rústicos de cartón.

El proceso de fabricación del papel.

El proceso básico de la fabricación de papel no ha cambiado a lo largo de mas de 2000 años, e implica dos etapas:

A) Primeramente es trozada la madera en pequeños fragmentos llamados “chips”, los que luego son amasados en agua y procesados en digestores, para formar una suspensión de fibras individuales, eliminando los otros elementos componentes de la madera.

B) La pasta de celulosa así lograda, es luego extendida sobre una superficie porosa adecuada que pueda filtrar el agua sobrante, y generalmente, luego de agregarle elementos aglutinantes conforme a las características deseadas conforme al uso final a que se destine, es pasada entre cilindros laminadores que la calientan a ciertas temperaturas para el secado y conformación del producto; el cual es luego enrollado y cortado.

En la fabricación manual de papel, la materia prima se coloca en una tina o batea y se golpea con un mazo pesado para separar las fibras. Durante la primera parte de la operación, el material se lava con agua limpia para eliminar las impurezas, pero cuando las fibras se han trozado lo suficiente se mantienen en suspensión sin cambiar el agua de la tina.

En ese momento, el material líquido llamado pasta primaria, está listo para fabricar el papel.

La principal herramienta del papelero artesanal es el molde, una tela metálica reforzada, con mallas cuadradas o rectangulares. El molde se coloca en un bastidor móvil de madera, y el papelero sumerge el molde y el bastidor en una tina llena de esta pasta. Cuando los saca, la superficie del molde queda cubierta por una delgada película de pasta primaria. El molde se agita en todos los sentidos, lo que produce dos efectos: distribuye de forma uniforme la mezcla sobre su superficie y hace que las fibras adyacentes se entrelacen, lo que proporciona resistencia a la hoja. Mientras se agita el molde, gran parte del agua de la mezcla se filtra a través de la tela metálica. A continuación se deja descansar el molde, con la hoja de papel mojado, hasta que ésta tiene suficiente cohesión para poder retirar el bastidor.

Una vez retirado el bastidor del molde, se da la vuelta a este último y se deposita con suavidad la hoja de papel sobre una capa de fieltro. Después se coloca otro fieltro sobre la hoja, se vuelve a poner una hoja encima y así sucesivamente. Cuando se han colocado unas cuantas hojas de papel alternadas con fieltros, la pila de hojas se sitúa en una prensa hidráulica y se somete a una gran presión, con lo que se expulsa la mayor parte del agua que queda en el papel.

A continuación, las hojas de papel se separan de los fieltros, se apilan y se prensan. El proceso de prensado se repite varias veces, variando el orden y la posición relativa de las hojas. Este proceso se denomina intercambio, y su repetición mejora la superficie del papel terminado.

La etapa final de la fabricación del papel es el secado. El papel se cuelga de una cuerda en grupos de cuatro o cinco hojas en un secadero especial hasta que la humedad se evapora casi por completo.

Los papeles que vayan a emplearse para escribir o imprimir exigen un tratamiento adicional después del secado, porque de lo contrario absorberían la tinta, y el texto y las imágenes quedarían borrosas. El tratamiento consiste en conferirle apresto, sumergiéndolo en una solución de cola animal, secar el papel aprestado y prensar las hojas entre láminas de metal o de cartón liso. La intensidad del prensado determina la textura de la superficie del papel.

Los papeles de textura rugosa se prensan ligeramente durante un período relativamente corto, mientras que los de superficie lisa se prensan con más fuerza y durante más tiempo.

Ir al principio


LOS MATERIALES Y ENVASES PLÁSTICOS.

Sin duda, los materiales plásticos son los que más pronto debieran dar lugar un programa de recolección preclasificada y adecuado tratamiento ulterior.

Como regla general, los materiales plásticos están conformados por grandes cadenas moleculares integradas principalmente por átomos de carbono encadenados por algunas de sus valencias; vinculados a diversos elementos entre los cuales abundan los compuestos de cloro.

Tienen propiedades peculiares, especialmente la de asumir un estado pastoso a temperaturas no demasiado altas, lo que permite aplicarlos a procesos de extrusión (como para formar fibras o hilos muy finos), laminación (para formar planchas tubulares y planas) y moldeado en piezas de variadísimas formas.

Además, poseen un importante grado de flexibilidad a pesar de ser de consistencia firme, lo que les da gran resistencia a los impactos; y son dieléctricos lo que les da un alto grado de aislación eléctrica. Pueden agujerearse y cortarse facilmente; así como unirse mediante diversos tipos de adhesivos, en particular las resinas de époxi.

Se sueldan por calentamiento local, con facilidad, lo que permite construir con ellos diversidad de elementos tales como carcasas de diversos aparatos de uso doméstico, sellar bolsas, etc. Existen variedades de láminas plásticas termocontraíbles, que al ser sometidas a un calor ligero se ajustan perfectamente a los objetos, lo que permite emplearlos para envasar productos al vacío en forma absolutamente aséptica e impermeable a los líquidos y gases, y los hace muy utilizados como envases higiénicamente muy convenienes para alimentos fraccionados, refrigerados o congelados.

Los materiales plásticos conforman uno de los ejemplos principales del cuidado que debe tenerse en no asumir una actitud errónea respecto de los desarrollos y aplicaciones de la tecnologóa.

Es indudable que los materiales plásticos han constituádo un gran logro de la aplicación científica de la química moderna, sobre todo luego de la Segunda Guerra mundial. Su utilización alcanza prácticamente todos los ámbitos y productos, y están presentes en forma de utensilios de todo tipo, especialmene por sus propiedades elásticas, aislantes de la electricidad y su conservación al abrigo de corrosiones.

Herramientas eléctricas, conductores eléctricos, muebles, juguetes, partes de automóvil, carcasas de televisores y computadoras, cubiertas de chips electrónicos, tejidos, valijas, teléfonos, calculadoras de mano, cámaras fotográficas, discos compactos, cassetes, cintas de video y sus cajas, baldosas de pisos, carpetas de libros y papeles, cortinas de ventanas, marcadores y lápices, son algunos pocos de los objetos que, con sólo mirar a nuestro alrededor podremos encontrar, hechos de material plástico. Y hay muchos miles más, casi todos los cuales representan bastante para nuestra calidad de vida.

Por lo tanto, es una actitud errónea y retrógrada cuestionar el uso de los materiales plásticos, por el sólo hecho de que sean productos originados en el petróleo (del cual una pequeña parte se utiliza para este fin en el mundo) o que presenten problemas de contaminación en su disposición como elementos de desecho. Lo que hay que hacer al respecto, es comprender debidamente cuáles son esos problemas, y cómo deben resolverse.


El 14 % del peso de la bolsa de basura hogareña en la ciudad de Montevideo está constituído por plástico. En su mayor parte proviene de envases de un solo uso y de todo tipo de envoltorios y embalajes (botellas de PVC, policloruro de vinilo, o PET, bolsas de polietileno, bandejas y protectores de poliuretano expandido - el llamado “corcho blanco” - etc.)

La disposición de estos elementos plantea problemas peculiares.

En primer lugar, ocupan un espacio desproporcionado con su peso en los recipientes y vehículos de recolección, por lo cual debieran ser previamente compactados.

Luego de ello si se entierran en un vertedero, además de que siguen ocupando mucho espacio, tardan desde décadas hasta milenios en degradarse. Si fueran incinerados, originarán emisiones de bióxido de carbono - contribuyendo al cambio climático del “efecto invernadero” - y también otros contaminantes atmosféricos muy peligrosos para la salud y el medio ambiente.

Uno de los plásticos de uso más generalizado, es el cloruro de polivinilo (PVC), generalmente presentado en planchas tubulares (y usualmente denominado “nylon”, con total impropiedad) el cual produce en su combustión una elevada contaminación al originar las dioxinas y los furanos, que son de las sustancias más tóxicas que se conocen, muy probablemente cancerígenas. Además es uno de los plásticos cuya producción es costosa en cuanto al uso de energía y contaminantes del agua, razones muy valederas para reciclarlo y reutilizarlo.

Un tipo de productos de plástico que dan creciente lugar a desechos son los envases de polietileno tereftalato, denominado mas comunmente como PET, en el cual envasan las principales empresas que venden refrescos, aguas de mesa, aceites comestibles, detergentes, y otros líquidos de consumo hogareño.

Las botellas de PET han tenido un uso realmente explosivo en los últimos tiempos, ya que al sustituir los envases de vidrio tienen importantes ventajas de costo; así como incrementan la productividad al reducir el peso muerto de las manipulaciones y transportes. La sustitución del peso y volumen representado por el vidrio de los envases permite utilizar envases de mayor contenido con el mismo espacio y peso, lo que redunda en mejoras de precios al consumidor. Por otra parte, se eliminan los costos de reutilización de las botellas de vidrio, que de todos modos, por razones sanitarias, requerían un proceso importante de lavado con sustancias antisépticas; como la soda cáustica que, por su propia condición, requería una manipulación especialmente cuidadosa y es asimismo un elemento contaminante de las aguas residuales.

Por cierto que, antes de la generalización de los envases de PET, se había producido una importante eliminación del uso de envases de vidrio en el aprovisionamiento de leche y productos lácteos; actividad en la cual las tradicionales botellas de boca ancha fueron sustituídas ya hace años, por “sachets”, llenados y sellados en forma automática. Del mismo modo, otros productos como cremas, yoghourts, mantecas y similares, dejaron de envasarse en botellas de vidrio y pasaron a serlo en vasos de plástico relativamente rígido.

El PET contenido en envases desechados representa alrededor del 3% en términos de peso, y no menos del 15% en términos de volumen del total de los desechos de Montevideo. Se podría estimar que no menos de 500.000 botellas de plástico PET son diariamente desechadas en Montevideo.

Este medio millón de botellas diarias que van a la basura, que equivale aproximadamente a unas 50 toneladas por día de plástico PET solamente en Montevideo, significa:

    • Pérdida de materia prima reciclable.

    • Mayor costo de recolección y disposición.

    • Necesidad de cuidado en los vertederos de aguas pluviales, susceptibles de ser obturados por estos envases.

Los plásticos no deberían ser desechados genéricamente como basura, porque casi todos ellos son reciclables en nuevos productos similares o distintos. En el caso de los envases de PET, si bien la actual tecnología no permite hacer con una botella reciclada de plástico PET una nueva botella - porque el plástico reciclado es de calidad inferior - permite, agregando materia prima virgen, hacer diversos otros productos.

Para empresas que fabrican botellas de plástico PET no sólo hay impedimento técnico que lleva a no reciclar el plástico que generan, sino uno de tipo económico, por cuanto es más económico usar materia prima virgen.

No sucede lo mismo con otros materiales, en los que es más cara la materia prima virgen que la reciclada; razón por la cual es común en el mundo que las propias empresas establezcan circuitos de recolección y reciclaje de materiales.

Dentro de los envases de plástico encontramos a los Brick, formados por celulosa (en forma de cartón exterior), aluminio y plástico (polietileno). En estos envases, debido a la dificultad que presenta separar el plástico y el aluminio es muy difícil su reciclaje. Aproximadamente se puede recuperar el 0.28% del material.

Ultimamente se están creando plásticos biodegradables pero aún no se han difundido, ni tampoco se conocen todos sus efectos en el medio ambiente.

Según medios de prensa han sido planteadas en el Uruguay al menos dos propuestas de nivel oficial para reciclar plásticos, especialmente los envases de PET.

Una proviene del Poder Ejecutivo y ha sido planteada por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente en la Administración Sanguinetti. Ese proyecto propone es instalar en el litoral del país una planta para reciclaje de todos los plásticos, (incluso pañales descartables) para producir camineros y baldosas. Esa planta podría procesar tanto desechos plásticos originados en todo el Uruguay, así como de Argentina y el sur de Brasil.

Otra propuesta ha sido formulada por la Intendencia Municipal de Montevideo, habiendo logrado en principio el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Implica instalar una planta en Montevideo para lavado y picado básicamente de botellas de plásticos PET, las cuales serían recogidas con unos 250 contenedores a ser instalados principalmente en los supermercados.

Estos proyectos de recuperación de materiales requerirían distintos estudios específicos, incentivos, e inversiones sociales.

Ir al principio


METALES Y ENVASES METÁLICOS.

Los metales en su conjunto representan el 11.7 % del peso de los residuos urbanos de Montevideo y el 4,2 % de su volumen. La mayor parte está constituído por “latas”; envases fabricados en láminas de hojalata (hierro zincado) y, sobre todo, de aluminio, que contenían conservas de frutas, dulces, galletitas, o mariscos, y especialmente bebidas refrescantes y cervezas, que se han convertido - estas últimas - en un auténtico problema al generalizarse su empleo como envase de un solo uso.

El aluminio se fabrica a partir de la bauxita, un recurso no renovable (como todos los metales), cuya producción de aluminio es un proceso industrial que consume grandes cantidades de electricidad. Para obtener una tonelada de aluminio se necesitan 15.000 Kw de electricidad. El proceso tiene importantes impactos ambientales, ya que se producen cinco toneladas de residuos minerales y se emite gran cantidad de dióxido de azufre, fluoramina y vapores de alquitrán que contaminan la atmósfera y provocan lluvia ácida.

Por lo tanto, existe interés en su reciclaje; pero éste deberá lograrse en adecuadas condiciones económicas, por cuanto de otro modo prevalecerá la ventaja de usar materia prima originaria. Además, como las “latas” se producen y envasan en determinados lugares, debe considerarse la necesidad de disponer de medios de utilizar el material reciclado, en consideración a los costos de fletes para trasladarlo nuevamente a los lugares de origen.

Particularmente las “latas” de cerveza y bebidas, presentan especiales problemas en las ciudades; porque por su tamaño y liviandad facilmente se deslizan en los desagües y los obturan, si son dejadas en la calle. Es indispensable que quienes las utilizan las depositen en condiciones de fácil recuperación; por lo cual muchas municipalidades se han preocupado de instalar esos receptáculos en los lugares apropiados, aunque sin la educación del público no podrán dar resultado.

Ir al principio


EL VIDRIO Y SU RECICLAJE.

La participación del vidrio en el total de desechos domiciliarios en Montevideo era apenas de un 3% del total, en abril de 1996. Esta pequeña participación en términos de peso se explicaba en ese momento fundamentalmente porque la gran mayoría de las botellas eran retornables. El uso de envases de vidrio retornables resultaba rentable, no solamente por su posibilidad de reutilización sino porque por lo general las “señas” cobradas a los consumidores se sobrevaluaban ampliamente para estimular la devolución; lo cual producía a la empresa un masa de capital de giro adicional. Las empresas retornaban los envases vacíos a sus respectivas plantas donde eran lavados y rellenados una y otra vez; pero este proceso no estaba exento de contaminación causada por los efluentes que generaba.

Sin embargo, los envases de vidrio fueron derrotados en la competencia, no solamente por su mayor costo comparativo; sino porque su peso y volumen importaba una manipulación improductiva que prácticamente desaparece con el uso de envases PET.

Otros envases de vidrio como frascos, botellas de vino o whisky, damajuanas, etc., aunque son descartables y siguen utilizándose, tienen una participación menor en el volumen de desechos, y generalmente no son dejados en los cubos de basura. En parte se reutilizan a nivel doméstico, o son dejados fuera de los envoltorios de basura, de modo que son recogidos por hurgadores que los comercializan para su re-uso en agroindustrias o producción artesanal y - hasta la clausura de las fábricas de envases de vidrio o de vidrio plano - como chatarra para la fundición del mismo.

En tiempos recientes, sin embargo, la cantidad de vidrios en el total de desechos domiciliarios ha crecido algo, a pesar de que el mercado de botellas para refrescos y aguas ha pasado a utilizar los envases PET y los vinos han pasado a envasarse en Tetrabrick (que tiene claras ventajas de aprovechamiento del espacio de almacenaje y transporte); debido a que muchas botellas de vidrio pasaron de ser retornables a ser descartables, y también, porque existe un mayor consumo de productos importados en envases de vidrio, que tampoco se retornan.

El reciclaje de vidrio tiene una larga tradición en el Uruguay. Si bien no existen los contenedores de recogida de vidrio ya clasificado que se utilizan en algunos países europeos, desde hace varios años ha sido instrumentada una campaña de reciclaje con fines de beneficencia; de modo que las personas pueden depositar los vidrios en recipientes especiales ubicados a la entrada de algunos supermercados. Pero de todos modos, la principal fuente de abastecimiento para el reciclaje continúa siendo el circuito tradicional de intermediarios; abastecido antaño por los “botelleros” que recorrían las calles pregonando su oferta de comprar botellas, metales (“fierros viejos”) y otros elementos usados recuperables, y más recientemente por los hurgadores informales.

Sin embargo, especialmente debido al cierre de la principal fábrica nacional de botellas de vidrio, ha sobrevenido una pérdida de valor económico de las botellas vacías, que cayeron a alrededor de 1/10 de su valor anterior, lo que ha producido un cambio sustancial en el circuito de recuperación de envases para su reutilización.

Esta situación permite considerar que la participación de envases de vidrio, en particular de botellas en el total de los desechos domiciliarios Montevideanos, está muy encima de ese 3% registrado en abril de 1996.

Tampoco los vidrios en general deberían ser tratados como basura. Se trata de desechos absolutamente reutilizables o reciclables que pueden ser recuperados a través de diversos sistemas. Los vidrios deben ser clasificados según su color, los envases según su tamaño, color y forma, aunque se trate de envases descartables.

En estos tiempos, no parece viable la idea de propiciar la recuperación de los desechos de vidrio descartable asignándole un valor - como se hacía con la “seña”, que en los hechos casi ha desaparecido de la práctica comercial - para que el comprador tuviera interés de entregar el envase descartable vacío. Actualmente, la recuperación de botellas de vidrio no parece ser ya un atractivo para nadie. Sin embargo, por razones ambientales y sanitarias debe evitarse que las botellas, y envases de vidrio vayan a la basura, donde además representan un peligro para su manipulación por quienes la recogen, al mismo tiempo que dificultan la compactación y no se destruyen al ser enterrados.

Sería importante lograr alguna forma de que los comercios de venta de los mismos productos funcionaran como un circuito de recolección de envases de vidrio; así como sería necesario que el público adquiera conciencia de la conveniencia y necesidad de contribuir al reciclado de este material.

En la medida que las posibilidades de reutilización y reciclaje de cada tipo de envase de vidrio es distinta y coyuntural, el estudio de mercados, la articulación entre nuevos emprendimientos y las empresas existentes, y las posibilidades de innovación, son factores fundamentales para hacer viables proyectos dirigidos a evitar que los vidrios vayan a la basura.

Ciertamente, aunque los envases de vidrio pueden ser reutilizados una y otra vez, antes de reciclarlos; no puede perderse de vista que ello encierra importantes costos de reacondicionamiento, especialmente por razones sanitarias. Puede añorarse la vieja práctica de la devolución del envase reutilizable; pero eso también responde a condicionantes superadas por la evolución de la tecnología y de los mercados, por lo cual será preciso encontrar soluciones que se ajusten a las determinantes de los costos y de las posibilidades económicas actuales y futuras.

Probablemente, la viabilidad, efectividad, rentabilidad, e impacto social ambiental y sanitario positivo de estos aspectos de la disposición de los desechos, requieran que las autoridades correspondientes se aboquen a formular políticas que de alguna manera se coordinen en un sistema general de gestión de los desechos urbanos.

Ir al principio


LOS RESIDUOS PELIGROSOS.

Aunque significan poco en peso y volumen dentro de los residuos urbanos, merecen una especial referencia por su elevada toxicidad muchos residuos resultantes de productos de limpieza y aseo, de bricolage, medicamentos, pilas e insecticidas y fitosanitarios.

Buena parte de los desinfectantes limpiahornos, lejías, detergentes, desengrasantes, blanqueadores, desatascadores, y demás productos de limpieza que se consumen en el hogar terminan en el desagüe, contaminando gravemente las aguas residuales y dificultando su tratamiento en las depuradoras.

Además siempre queda un resto en el envase que normalmente termina en la basura.

Otro tanto ocurre con los productos de bricolage (disolventes, decapantes, barnices, colas y pegamentos, productos anticarcoma, etc.) que a su elevada toxicidad unen el hecho de ser inflamables y contener en algunos casos metales pesados como el mercurio, el plomo, o el cadmio, que son muy contaminantes.

Más peligrosos todavía son los insecticidas, cucarachicidas y herbicidas que empleamos en nuestras casas y jardines; pues se trata de venenos, como los organoclorados y los organofosforados, sustancias tóxicas que pueden afectar gravemente la salud humana y de los animales domésticos.

Algunos de estos productos pueden permanecer durante años en el agua y los suelos. Al ser bioacumulativos, los seres vivos en contacto prolongado y reiterado con esas sustancias corren riesgo de sufrir intoxicaciones a largo plazo.

Además, pueden pasar facilmente de un organismo a otro a través de la cadena alimentaria.

Los aerosoles que corrientemente se emplean como difusores de todo tipo de productos comportan dos impactos dañinos: el riesgo de explosión por presión, perforación o calor; y la destrucción de la capa de ozono a causa de los gases propulsores. Es verdad que los Cloruros Fluorocarbonados (CFC) que habitualmente contenían estos aerosoles se están sustituyendo por otros gases; pero estos sustitutos o bien son más inflamables y explosivos, como el butano o el propano, o bien también dañan, aunque en menor medida la capa de ozono, como el HCFC.

Muchos medicamentos, al desecharse por estar caducos o haber terminado el tratamiento constituyen una importante fuente de contaminación, por lo que deberían ser objeto de una recogida específica.

A la peligrosidad y nocividad de cada uno de estos residuos especiales hay que sumar que su tratamiento en tanto que residuos, es muy complejo. Hay que tener en cuenta que cada uno de estos productos necesitaría un tratamiento específico, lo que es totalmente imposible en vertederos o incineradoras. Por el contrario, lo que allí va a ocurrir es que se mezclen unos con otros, pudiendo dar lugar a reacciones imprevisibles e incontroladas que pueden dar lugar a contaminantes aún más nocivos, además de provocar explosiones e incendios.

Si se incineran, se emiten gases muy tóxicos, como las dioxinas o los furanos, a menos que ello se realice a temperaturas especialmente elevadas.

Ir al principio


ACTIVIDAD PRÁCTICA: RECICLAJE DE PAPEL.

Objetivo: Obtención de papel reciclado.

Materiales:

1 - Papel de diario.
2 - Recortes de tela.
3 - Una licuadora.
4 - Una prensa de tornillo.
5 - Rodillo de espuma de poliuretano (del tipo usado para pintar).
6 - Un bastidor.
7 - Secador de cabello.

Sustancias:

1 - Solución de hipoclorito de sodio. (Lavandina)
2 - Agua.
3 - Cola vinílica.
4 - Colorante.

Procedimiento:

Cortar papel de diario en trozos lo más pequeños posible, dejarlo en reposo con agua 24 horas para que se ablande.

Procesarlo en una licuadora con bastante agua (para que no se apelmace) hasta que se forme una pasta. Agregar un poco de cola vinílica; y gotas de solución de hipoclorito, para banquear la tinta. Luego se podrá agregar colorante, según que se quiera obtener papel blanco o de determinado color.

Es factible dividir la pasta en 4 partes y obtener diferentes tipos de papel, utilizando adecuadamente esos elementos:

    • 1. Verter directamente la pasta de papel en el bastidor, escurrirlo con el rodillo; luego volcarlo sobre un trozo de tela y dejarlo que escurra los restos de agua.

    • 2. Agregar a la pasta de papel, el colorante, y luego repetir el paso anterior. De este modo se obtendrá un papel rígido con la tonalidad del colorante.

    • 3. Añadir a la pasta con colorante un poco de cola vinílica, batir y luego verter sobre el bastidor y continuar el escurrido sobre tela. Con ello se obtiene un papel menos rígido y suave, con color.

    • 4. A la pasta de papel se agrega unicamente cola vinílica, batiéndola para que se mezclen correctamente, escurriéndola y poniéndola a secar.

A los cuatro tipos de papel se les deja 24 horas envueltos en telas y diarios. Y se les prensa. Al día siguiente se les sopla mediante aire caliente del secador y se vuelve a dejarlos 24 horas más, repitiendo esta operación hasta que el papel quede totalmente seco.

Conclusión:

Luego de unos días se comprueba que se puede fácilmente reciclar papel y sin grandes gastos.

El papel elaborado puede ser utilizado en muchos usos sin que afecte el que sea reciclado; por ejemplo el papel más rígido puede ser utilizado para construir cajas de zapatos, de bombones, caramelos, etc, y el papel menos rígido o coloreado puede ser utilizado tanto como para escribir, para tarjetas, cuadernos, etc.

Ir al principio



Temas de Química