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Obra literaria
Fue Quevedo un destacado prosista, de cuya obra se destaca, además de su Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos (1626) - tal vez la máxima manifestación de la novela picaresca - su relato alegórico Los sueños, de 1627, colección de cinco cortos relatos satíricos y fantásticos.
También escribió Quevedo varias obras altamente satíricas, especialmente del culteranismo literario - como La culta latiniparla, consejos para participar de una cultura inexistente; y otros escritos de contenido ascético (De la cuna y la sepultura), político (Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás, de 1626, inspirada en Séneca y en las máximas del Evangelio), filosófico (De los remedios de cualquier fortuna) y aún histórico (Vida de Marco Bruto, España defendida de los tiempos de agora). Entre sus vitriólicos ataques a Góngora, se destaca Aguja para navegar cultos, con la receta para hacer «Soledades» en un día, de 1631.
También fue Quevedo un prolífico poeta, habiendo compuesto probablemente más de mil poemas, entre ellos numerosos sonetos de contenido amatorio, político, moral, filosófico y satírico, de los cuales el más famoso es su célebre y jocoso Soneto Érase un hombre a una nariz pegado, que parece haber originado que se diera el nombre de quevedos a los anteojos que se apoyan en la nariz.
Cabe mencionar asimismo, entre sus obras poéticas Cerrar podrá mis ojos la postrera y Faltar pudo su patria al grande Osuna; y unas chispeantes letrillas al dinero, Poderoso caballero. Se le atribuyó asimismo la Epístola satírica y censoría, contra el Conde-Duque de Olivares, que le valiera su larga estadía en prisión.
La obra poética de Quevedo, que generalmente circulara en forma manuscrita, fue publicada en libro en forma póstuma, en 1648, con el título de El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve musas. En 1670 se publicó una segunda parte, titulada Las tres musas últimas castellanas, segunda parte del Parnaso español.
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